Mi profesión de origen es la contaduría soy contador público pero inicié con técnico en contabilidad, esta carrera se define como una habilidad para llevar contabilidad en el ámbito comercial y se puede cursar en una academia comercial aún sin haber cursado la primaria, pero lo más común es que lo hagas después de haber cursado la secundaria.
Después de haber cursado esta carrera me dedique a trabajar en el medio en un despacho contable llegando a ocupar el cargo de subgerente, mas tarde después de cuatro años ingrese al nivel bachillerato general terminándolo en 1978. Inmediatamente ingrese a la Universidad de Colima y después de varios intentos fallidos por terminar la carrera abandone la carrera y continué trabajando como técnico en contabilidad independiente; en 1979 ingresé al servicio Público como trabajador de los Servicios coordinado de Salud Pública en el Estado de Colima y no fue hasta 1990 que regresé formalmente a la U. de C. para terminar la carrera en 1995; fue durante ese tiempo como estudiante de contaduría que me dedique a la docencia fue en 1993 en septiembre cuando un maestro (contador publico) dejó la asignatura de contabilidad básica y la coordinación técnica del plantel CONALEP 061 de Manzanillo, Col. Me llamó para que cubriera esa vacante.
Por ese tiempo la única experiencia que tenía sobre el quehacer docente era la observación de los maestros que me daban clases en la Universidad y la oportunidad que me daban para exponer la clase sobre algún tema de investigación previamente seleccionado, así que con algo más de pizarrón, tiza y bastantes deseos y buena voluntad me enfrente (no encuentro otra mejor palabra) a un grupo de tercer semestre profesional técnico en contaduría del Conalep.
No sabia nada de didáctica, planeación didáctica, avance programático, diseño curricular, reuniones de academia, formación pedagógica, etc. Y me enfrasque en la tarea buscar y comprender (que no es lo mismo) todo lo anterior enfocado a la docencia. En 1995 inicio la reingeniería del CONALEP. Y todos los maestros (la mayoría) nos inscribimos en el curso de Formación pedagógica para la ciencia y la tecnología. El cual constó de 10 módulos y elaboramos como producto final, un proyecto el cual se envió (al menos se entregó a la coordinación académica del plantel) y no obtuvimos respuesta ni acreditación por el curso recibido y terminado.
Es indudable que ese curso fue un parteaguas ya que se puede decir que a partir de entonces me sentí verdaderamente docente de educación media superior; fue también que por esas fechas mi universidad me llamó para formar parte del su plantilla docente lo cual sucedió en 1998.
Ésta actividad es apasionante, produce muchos sinsabores, satisfacciones y es muy absorbente ya que como profesionista independiente tuve que cerrar mi despacho y únicamente llevar y asesorar profesionalmente a los amigos y clientes al cual me une una estrecha amistad. El estar en las dos últimas fases del proceso educativo como son el Bachillerato y la Universidad me da la oportunidad de hacer seguimiento de algunos alumnos por aproximadamente ocho años y ese es motivo de una enorme satisfacción y me doy cuenta de la cantidad de variables que intervienen en la formación de un alumno sobre todo de alto rendimiento y de cómo algunos también tiene que desertar debido a esas variables; sobre éstos últimos y los de bajo rendimiento son los que me producen motivos de insatisfacción; no obstante que la educación es una actividad intencionada, para bastantes profesionistas, es una actividad económica, solamente ven el aspecto económico (doy clases porque me produce un ingreso) o simplemente ven a la formación pedagógica como “una perdida de tiempo”, muchos de nosotros no nos damos cuenta que los educandos requieren una formación ( construcción) de conocimientos para una actividad profesional y/o ingresar al siguiente nivel, amén de la falta de recursos de todo tipo sobre todo tecnológicos que adolecen los planteles (para algunos de nosotros solamente se necesita pizarrón tiza) en lo que respecta a los recursos didácticos que los alumnos ya deben de manejar de manera autónoma en el siguiente nivel. Por tal razón el docente de educación media superior de de trabajar con el principio de calidad de “Con recursos, Sin recursos, y a pesar de la falta de recursos, seguiré haciendo mi labor docente con pasión (intensidad) ganas (entrega) y calidad.
Después de haber cursado esta carrera me dedique a trabajar en el medio en un despacho contable llegando a ocupar el cargo de subgerente, mas tarde después de cuatro años ingrese al nivel bachillerato general terminándolo en 1978. Inmediatamente ingrese a la Universidad de Colima y después de varios intentos fallidos por terminar la carrera abandone la carrera y continué trabajando como técnico en contabilidad independiente; en 1979 ingresé al servicio Público como trabajador de los Servicios coordinado de Salud Pública en el Estado de Colima y no fue hasta 1990 que regresé formalmente a la U. de C. para terminar la carrera en 1995; fue durante ese tiempo como estudiante de contaduría que me dedique a la docencia fue en 1993 en septiembre cuando un maestro (contador publico) dejó la asignatura de contabilidad básica y la coordinación técnica del plantel CONALEP 061 de Manzanillo, Col. Me llamó para que cubriera esa vacante.
Por ese tiempo la única experiencia que tenía sobre el quehacer docente era la observación de los maestros que me daban clases en la Universidad y la oportunidad que me daban para exponer la clase sobre algún tema de investigación previamente seleccionado, así que con algo más de pizarrón, tiza y bastantes deseos y buena voluntad me enfrente (no encuentro otra mejor palabra) a un grupo de tercer semestre profesional técnico en contaduría del Conalep.
No sabia nada de didáctica, planeación didáctica, avance programático, diseño curricular, reuniones de academia, formación pedagógica, etc. Y me enfrasque en la tarea buscar y comprender (que no es lo mismo) todo lo anterior enfocado a la docencia. En 1995 inicio la reingeniería del CONALEP. Y todos los maestros (la mayoría) nos inscribimos en el curso de Formación pedagógica para la ciencia y la tecnología. El cual constó de 10 módulos y elaboramos como producto final, un proyecto el cual se envió (al menos se entregó a la coordinación académica del plantel) y no obtuvimos respuesta ni acreditación por el curso recibido y terminado.
Es indudable que ese curso fue un parteaguas ya que se puede decir que a partir de entonces me sentí verdaderamente docente de educación media superior; fue también que por esas fechas mi universidad me llamó para formar parte del su plantilla docente lo cual sucedió en 1998.
Ésta actividad es apasionante, produce muchos sinsabores, satisfacciones y es muy absorbente ya que como profesionista independiente tuve que cerrar mi despacho y únicamente llevar y asesorar profesionalmente a los amigos y clientes al cual me une una estrecha amistad. El estar en las dos últimas fases del proceso educativo como son el Bachillerato y la Universidad me da la oportunidad de hacer seguimiento de algunos alumnos por aproximadamente ocho años y ese es motivo de una enorme satisfacción y me doy cuenta de la cantidad de variables que intervienen en la formación de un alumno sobre todo de alto rendimiento y de cómo algunos también tiene que desertar debido a esas variables; sobre éstos últimos y los de bajo rendimiento son los que me producen motivos de insatisfacción; no obstante que la educación es una actividad intencionada, para bastantes profesionistas, es una actividad económica, solamente ven el aspecto económico (doy clases porque me produce un ingreso) o simplemente ven a la formación pedagógica como “una perdida de tiempo”, muchos de nosotros no nos damos cuenta que los educandos requieren una formación ( construcción) de conocimientos para una actividad profesional y/o ingresar al siguiente nivel, amén de la falta de recursos de todo tipo sobre todo tecnológicos que adolecen los planteles (para algunos de nosotros solamente se necesita pizarrón tiza) en lo que respecta a los recursos didácticos que los alumnos ya deben de manejar de manera autónoma en el siguiente nivel. Por tal razón el docente de educación media superior de de trabajar con el principio de calidad de “Con recursos, Sin recursos, y a pesar de la falta de recursos, seguiré haciendo mi labor docente con pasión (intensidad) ganas (entrega) y calidad.
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